Geninhorn (Misión Solo)

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Geninhorn (Misión Solo)

Mensaje  Invitado el Dom Ene 29, 2012 1:54 pm

Solo ha pasado una noche desde mi numerito frente a la catedral, el encuentro con Irina y el fluir de la música con la adrenalina de los mortales que allí se encontraban. Era algo denigrante tener que tolerar que el ganado oyese mi voz y se regodeasen entre mis notas. Pero como un idiota una vez dijo " hay que empezar desde lo más bajo " y aunque me gustase expresar mi música, ésto no era lo que tenía planeado. Lo que no sabría es que estando sumido e inmerso en mis pensamientos, no me percibí de las innumerables llamadas perdidas de un número desconocido. Sin previo aviso, el móvil empezó a sonar otra vez, siendo el autor el mismo número, a lo cuál respondo a su llamada. El destino es una vil y ruin zorra que juega contigo, pero esa pequeña zorra me quería muchísimo, porque aquél que tenía tras la línea era un tipo al que le gusto el show de la otra noche, y me está rogando que por favor actúe en su garito esta noche. Por un momento recelo de su oferta, pero su insistencia pasa de ser una molestia a un mero reconocimiento.

Aún no se porqué acepté, quizás porque fuera muy persuasivo, quizás porque podría exhibirme como es debido o puede que fuera por algo mucho más trivial, más simple pero fuera cuál fuera me daba exactamente igual. Seguí las instrucciones montado en mi Harley y con mi guitarra a la espalda para llegar a aquél antro de mala muerte, solo esperaba que no fuera como en esos puercos garitos de jazz que apest ... Vaya, nada nada mal. Mortal, te has ganado mi beneplácito. La entrada al local tenía la fachada pintada en rojo y negro, con la estructura de una iglesia desgastada por el tiempo y con letras góticas por encima de ésta estaba escrito " GENINHORN ". Apoyadas en la fachada había un par de chicas enrollándose de una manera sensual y lasciva y guardando la entrada del local se encontraba una mujer, de traje largo rojo con una larga melena rubia. Me acerqué a ella, para hablar y antes de que dijera nada ella me dirijió la palabra:

- ¿Qué se te ha perdido aquí, guapito de cara? - preguntó bruscamente.

- Vengo porque me han llamado para que toque. - respondí en un tono distante y clavando mi mirada en la suya.

La tensión se podría haber cortado con un cuchillo pero no fue necesario, ya que tras relamerse los colmillos y echarme una mirada con segundas, me invitó a pasar. Sonrío sin poder evitarlo y por fin entro, si había una palabra para describir ese lugar era solo una... el Infierno. Había varias salas distribuidas en un nivel mucho más inferior de donde había entrado. Perversión, alcohol, drogas, música, mujeres y un ambiente de lo más pecaminoso, me siento como en casa. Camareras pasando de un lado a otro con faldas tan cortas como cinturones, hombres opulentos escoltados por mujeres disfrazadas de monjas ligeras de ropa, una sala de lucha ilegal y demás variedades era lo que reinaba allí. Absorto en todo el espectáculo, una mano palmea mi espalda con una voz conocida. Me giro indiferente y veo por fin a mi benefactor y cuál es mi sorpresa que pude ver que era otro como yo, de la vieja sangre, pero a la vez tan distinto de mi como la noche y el día. Lleva puesto una camisa de fuerza con las mangas sueltas, unos vaqueros raídos y unas converses más viejas que él seguramente; su complexión y su rostro son escuálidos, tiene un pelo lamioso y grasiento que deja entrever una sonrisa desconcertante y unos ojos idos, lechosos que inquietarían al más valiente custodiados por una cruz invertida que cubren el tabique de su nariz y sus cejas. Se alegra de verme, de ver que no le he fallado, empieza a dar vueltas alrededor de mí y a olisquearme como si fuese un personaje sacado de una terapia de psiquiatría.

- Bi-Bienvenido Johan, te essstaba esperando. El grupo al que represento, Geninhorn, está muy iiiinteresado en ti y tu música sacada de las mismas entrañas del averno. Considera esto una prueba de admisión en la liga de los grandes, si el público te acepta serás más que aceptado en nuestra familia, pero... si veo que oigo la más mínima queja por una nota, quizás no llegues andando a casa, no tenemos termino medio. ¿De acuerdo entonces? - sonrió y me estrechó la mano en señal de cerrar el trato.

- Acepto, pero las amenazas no serán necesarias. Además no creo que tuvieras a nadie que me llegase a la planta de los pies... - respondí estrechando con fuerza su raquítica mano.

Me dirijo al escenario, del cuál hay unos altavoces decorados con calaveras con velas y cadenas. Si estoy en lo cierto, el sitio tendrá una acústica del cojón y por fin se oirá mi canción como realmente se merece. No voy a demorarme mucho más y procedo a prepararme mi equipo, conecto la guitarra al amplificador y ajusto el ecualizador, para darme cuenta que ya mi acreedor ha comenzado con la presentación.

- Pecadores y súcubas del Geninhorn, permítanme presentarle a un vástago que ha salido desde el mismísimo Infierno para venir a tocar aquí, a Geninhorn, démosle una calurosa y brutal bienvenida a Strigoooooooos - grita a través del micro llamando la atención de todos los presentes.

Un instante y los focos se centran en mi, las miradas escépticas esperan, sus respiraciones se oyen por un segundo que se hace una eternidad y entonces mis dedos rasgan y empiezan a producir notas, que se tejen en un telar que es mi canción...


Las miradas siguen, algunos se quedan boquiabiertos y empiezan a corear, gritan y dejan sus quehaceres para centrarse en mi. Mi melena ondea acorde al movimiento del solo de mi guitarra, Tartarus y yo somos uno y daremos un espectáculo digno del mismísimo Mefistófeles. No tardo ni un segundo en terminar la canción para enlazarla con la siguiente para aumentar el fervor del momento...


La noche se alarga, mis dedos tocan con sensualidad a Tartarus y ella me devuelve sus gemidos en forma de un sonido potente y voraz. El silencio se hace y por un instante solo voces, silbidos y coros vitoreando mi nombre... Strigos, Strigos, Strigos... Es curioso, descendí a los infiernos y mi nombre se escuchaba más que el de su dueño, no está mal para la primera noche. Bajo del escenario y me acerco a la barra donde los curiosos empiezan a hablar, pero lo que no saben es que Strigos solo vive en los escenarios y una vez baja de él su nombre se vuelve Depredador....

--- FIN ---
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