La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

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La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Vie Feb 03, 2012 5:40 pm

La noche estaba en su momento más álgido y era testigo del comienzo de un sueño, corrijo, de una realidad. El nacimiento oficial de Transylvannian Terror estaba a cada vez, mucho más cerca de ser real. Aquella noche, después de un viaje movido por toda la jungla de acero, encontré a alguien que podría ser parte de esa realidad. Irina, una bajista que alardeaba de tener grandes dotes musicales, pero todo eso se vería en su debido momento. Tras aparcar mi moto, por fin pudimos llegar a mi acogedor hogar. Solo tuve que chasquear mis dedos, y el comando para el encendido de mi chimenea se activo, haciendo el salón un sitio un poco más cálido.

- Pasa, ponte cómoda en el salón. Ahora veremos tus dotes musicales... - dije sonriente mientras me sumergía en el interior de la cocina.

Mientras veía desde la barra americana como mi huésped examinaba con interés mi salón, yo observaba con gran interés las líneas curvas de su cintura y piernas. Sonrío pero vuelvo a lo mío. Saco un par de botellas de cristal con plasma sanguíneo de mi nevera y colocarlas con cuidado en el microondas. Solo tuve que esperar un instante hasta que estuviera tibia para poder volver al salón con mi pequeña rusa. Solo bastó una mirada y una simple invitación y las mismas sonrisa cómplices de hace un rato volvieron a florecer en nuestros rostros.

- Toma, seguro que te gusta. - dije ofreciéndole una de las botellas -

Volví para dirigirme al soporte donde tenía todas mis guitarras colocadas, aunque con la única que realmente tocaba era con Tartarus. Tomé el único miembro de esa familia instrumental que desentonaba del resto, un bajo que compré hace ya unos años para acto seguido dárselo a ella e iniciar así su audición.


- ... Y ahora veamos de que son capaces esos dedos de porcelana que tienes... Tócame algo que hayas compuesto tú, preciosa. - dije sonriente mientras me sentaba en el butacón y le daba un buen trago a mi botella.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Irina Dragunova el Sáb Feb 04, 2012 3:11 pm

Cuando bajé de la Harley, le seguí como quien sigue a un ángel. Miré la fachada de su casa; era realmente imponente, aunque la mía tampoco tenía nada que envidiar. Entre, y me sorprendió lo bonita que era. Me acomodé en el sofá; Johan había encendido la chimenea de un chasquido, dando una apariencia más cálida y hogareña a la casa.

Inspeccioné un poco más el salón de su casa mientras él se iba a la cocina. ¿Qué canción le tocaría? A mi cabeza vino aquella melodía que había compuesto a lo largo de mi adolescencia con la ayuda de mi antiguo grupo. Dios… los recuerdos de mi antigua vida me inundaron la cabeza. Los aparté rápidamente cuando mi querido Johan regresó al salón con algo muy apetecible entre manos, y sonreí pícaramente, siguiendo con mi mirada sus elegantes movimientos.

-Gracias, Johan, erres todo un caballero…- Dije, cogiendo la botella y dandole un sorbo a su tibio y suculento contenido. Entonces se dio la vuelta, dirigiéndose a su colección de guitarras que había estado mirando antes. Aunque no fue precisamente las guitarras lo que miré… Me mordí los labios un momento. Después se giró con un bonito bajo negro en sus manos. Aunque prefería mi estrambótico bajo con forma de pez, aquel no estaba mal. Lo cogí y con cuidado lo coloqué en mi regazo.

Hacía tiempo que no tocaba el bajo, pero por supuesto, no se me había olvidado nada. Una no lleva casi toda su vida practicando intensamente para que precisamente se te olviden las cosas. Posé mis dedos en el mástil y toqué algunos arpegios para ver como sonaba y como estaba de volumen. Sonreí al oír sus palabras, y levanté la cabeza para contestarle, mirándole a sus intensos ojos azules, que eren como perderse en el mar abierto- Mis dedos son capases de cualquierr cosa… -dije con doble sentido, e hice una pausa-Crreo que tocarré una cansión que he ido componiendo a lo largo de mi… adolescensia. Esperro que te guste.

Le dediqué una mirada antes de empezar a tocar. Mis dedos empezaron a hacer sonar las cuerdas, y la me perdí por completo en continuar aquella melodía. En mi cabeza se hiló la melodía de la guitarra que debía acompañar, aquello marcaba mi tempo. Disfruté de mis partes de protagonismo, aunque en realidad estuviera tocando yo sola. Seguí así, envuelta por la música que se desataba en mi cabeza; me habría gustado que Johan también lo hubiese escuchado así.



Por fin llegue a mi parte favorita, el solo. Breve pero intenso, y no precisamente sencillo, disfruté de cada nota que tocaba. Aquella canción me producía bastantes emociones, la verdad. Termine con una nota larga, dejando que el sonido se quedase unos segundos en la estancia, y levanté la vista hacia él. En esos momentos deseé besarle, sin saber porqué. La música lograba que perdiera la cabeza.

-Esto es una pequeña parrte de mi potensial, aunque puedo adaptarrme a cualquierr cosa- Dije, sonriéndole, y le dediqué una mirada más que provocativa. Me quité el bajo de nuevo y lo dejé cuidadosamente en su sitio, para después dirigirme a él de nuevo.- ¿Y bien?-Dije, poniéndome provocativamente frente a él, con una media sonrisa en mis labios.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Dom Feb 05, 2012 12:33 am

No se si era porque era una belleza, su hipnótico acento remarcado o por su habilidad con el instrumento, pero había algo que estaba claro, me gustaba. Un gran interés en aquella neonata florecía con más fuerza e intensidad. Una amplia sonrisa adornaba mi rostro. Con pausa y con una agradable sorpresa percibo que tiene potencial, un talento oculto para la música. Aplaudo con calma sin apartar la mirada de la solicitante de mi puesto de bajista y probable compañera de alcoba. Sin duda impresionante, muy impresionante:

- Impresionante querida. No has defraudado las expectativas que tenía sobre ti y tu música. Vamos a probar algo un poco más complicado ... - dije sonriente mientras me levantaba de mi trono y le daba otro trago a mi botella de plasma.

Me incorporé para dirigirme hacia ella, pero justo cuando estamos a escasos centímetros el uno del otro, paso por su diestra, dejándola a mi espalda. Y es entonces cuando uno de mis dedos recorre su espalda, casi como por un acto reflejo más que por un acto determinado. Deseaba ver cuál era su reacción, pero tendría que esperar unos segundos. Tomo unos papeles del mueble de las guitarras y a Tartarus, mi guitarra para dirigirme a ella con ritmo pausado, entregándoselos en mano:

- Esta canción la he compuesto yo en los últimos días, pero me falta un acompañamiento. Aquí tienes la letra, échale un vistazo y cuando hayamos tocado la pieza una vez, intentemos hacerlo cantando tú, ¿te parece? Vamos a ello... - sugerí muy interesado en ver que le parecía la canción.

Volví a sentarme en mi trono, acomodándome la guitarra y conectándola al amplificador para empezar a rasgar los acordes de la canción, esperando a que me siguiese con su bajo mientras la música empezaba a emanar de mis dedos.

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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Irina Dragunova el Lun Feb 06, 2012 9:12 pm

Sonreí satisfecha al oírle y por supuesto, al ver su expresión. En ese momento deseé que me cogiese del trasero y que me sentase encima de él, pero, muy a mi pesar, no fue eso lo que hizo, sino que se levantó del sillón y pasó por mi lado, dirigiéndose a la estantería que quedaba detrás de mí. Justo cuando iba a girarme, noté como uno de sus dedos me rozaba la espalda. No pude evitar que un escalofrío me recorriera el cuerpo entero. “Maldita sea” pensé; aquel vampiro tenía un encanto natural con el que yo perdía un poco la cabeza, pero por supuesto, me recompuse.

Rápidamente ya estaba de nuevo a mi lado, tendiéndome unos papeles. No pude evitar enarcar una ceja cuando me sugirió lo de cantar. –Por supuesto…-Dije, con un sensual tono. Aunque si esperaba oír una dulce y angelical voz, que se preparase. Volví a coger el bajo, aunque esta vez me quedé de pie, escuchándolo tocar aquella canción.

Era rápida y enérgica, fuerte y desgarradora. Me quedé mirando como sus dedos se movían por los trastes de la guitarra con suma habilidad; podría haberme quedado mirándole por puro placer, pero estaba fijándome más en los trastes en los que tocaba. Mientras tanto, en mi cabeza se tejía el acompañamiento de aquello, y la letra empezaba a tomar forma. Para cualquier otra persona aquello podría resultar complicado como mínimo; para mí era tan natural como beber sangre.

Esperé a que terminara la canción, pues quería tenerlo todo preparado para que me saliese bien a la primera. Hice una pequeña escala rápida y deslicé mi mano hasta el traste que correspondía al tono de la canción- Démosle vida a esta cansion…

Volvió a empezar Da Capo. Esta vez mi bajo le acompañó, totalmente acorde a la melodía, no había disonancia ninguna. No daría lugar a aquello. Grité dejando salir todo el aire de mis pulmones, convirtiéndolo en un potente y desgarrado grito gutural, y empecé a cantar la letra que ya me había aprendido, ya que mi gran memoria (para las cosas que me importaban) había hecho que se me quedase grabada. Seguí cantando y tocando, el ritmo del bajo seguía intacto ya que lo levaba en mi cabeza.



Por fin acabó, aunque no me importaría tocarla una y otra vez. Corté con un golpe seco, como el carácter de la canción así lo requería, y volví a mirarle con intensidad.- ¿Y bien…?-Fue lo único que dije¿Quien necesitaba palabras cuando había un testigo tan grande como la música? Estaba deseosa por saber su opinión; sinceramente, la mía era es que había quedado brutal, y no era por echarme flores. Aunque me había faltado la batería. Mis ojos seguían clavados en él, comiéndole con la mirada.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Lun Feb 06, 2012 9:50 pm

No tengo palabras para describir lo que ha acontecido en la sala de mi hogar. Una mujer con el cuerpo y la belleza del más puro de los ángeles y con la voz y mirada lasciva de la más infame de las súcubas se encontraba frente a mí, rasgando las cuerdas del bajo y haciéndolo gemir como a una mujer en pleno acto. Sencillamente era perfecto, la había encontrado. Ella sería sin duda la que me respaldaría a mi y a Tartarus en los escenarios, la que tendría oportunidad de seguirme en mi camino a la gloria. Sonrío tras terminar de tocar la canción que compuse y aplaudo sin dejar de mirarle a los ojos:

- Fantástico, preciosa. Me has seguido sin ningún error. No hace falta que lo diga, pero eres acogida de buen grado. Nena, bienvenida al grupo, espero que hagamos temblar al mundo con nuestra música. - dije estrechándole la mano en señal de firmar nuestra unión y dejando a Tartarus en el butacón.

Ella, agradecida y complacida por mis palabras, me estrecha la mano también pero cuando lo hace mi mano se convierte en una tenaza que la sujeta y con un pequeño tirón la acerco a mí. Sus ojos me cautivan, hasta tal punto que mi cuerpo se mueve por sí mismo y le beso, casi inconscientemente, sin soltarla de la cintura con la otra mano. Sus labios son dulces pero a la vez picantes y mi lengua busca con anhelo la suya, retorciéndose tal como lo haría una serpiente. Mis labios se separan de los suyos y ahora su oído es lo que mis labios buscan, deseosos de exhalar unas palabras casi inaudibles...

- Ahora vamos a ver esas otras dotes tuyas, preciosa... - dije entre susurros sin dejar que se apartara ni un milímetro de mi cuerpo, dejando que mi nariz se inundara con la fragancia de su salvaje melena.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Irina Dragunova el Dom Feb 12, 2012 6:45 pm

Una sonrisa cruzó mi rostro al escuchar sus palabras. La idea de formar grupo con aquel misterioso vampiro me excitaba. Quería llegar alto, y al parecer me había asociado con el músico más ambicioso de toda la cuidad. Estreché su mano sin dudarlo ni un sólo segundo, mirándole intensamente con aquella sonrisa complacida.

Entonces noté como aquel apretón de mano se convertía en un tenaz agarre, para mi sorpresa; su mano parecía una tenaza, aunque no hice ninguna clase de amago por soltarme. Me atrajo hacia él, dejando nuestros cuerpos juntos, y puso una mano en mi cintura, en un gesto algo posesivo que me gustó. Puede notar su cuerpo escultural, dios mío, qué bueno estaba. Clavé mi mirada en él, contemplando su infinita belleza. “No todos los días te encuentras a alguien así…”

Mis pensamientos, y todo mi ser se vio interrumpido por el contacto de sus labios contra los míos. Abrí mi boca sin dudarlo, dejando que su lengua entrara a enredarse con la mía. El sabor de sus labios era tan agradable… Pasé mis brazos por su cuello, y me perdí en aquel beso, cerrando los ojos. Pero entonces, y sin haber disfrutado todo lo que quería, Johan cortó el beso y volví a la Tierra de nuevo. Sin darme tregua, el deslizó sus labios por mi mandíbula hasta llegar a mi oreja, donde me susurró una pequeña frase. Eché la cabeza ligeramente hacia atrás, disfrutando de la cadencia de su voz al susurrarme aquello, aquella voz que conseguía hipnotizarme… Cuando terminó, no pude sino que esbozar una pequeña sonrisa pícara. ¿Con que quería ver mis dotes…? Pues estaba totalmente dispuesta a enseñárselas.

Me separé de él, que parecía no querer soltarme, y le dediqué una sensual mirada antes de empujarle para que cayera de nuevo en el sillón. Allí estaba, frente mía, mirándome con aquellos intensos ojos azules suyos de una forma que conseguía que mi excitación fuera en aumento. Rápidamente me descalcé, tirando mis pesadas botas sin ningún cuidado, y los pantalones fueron detrás con la misma velocidad, dejando al descubierto mis torneadas piernas. Sonreí. Tan sólo me quedaban mis bragas negras y mi escotada camiseta. No me la quité; aun no, pues quería dejar algo a la imaginación.

Tras aquel pequeño striptease, me coloqué encima de él lentamente, haciéndome de rogar. Abrí las piernas, apoyándolas en los reposabrazos, poniendo mi cadera contra la suya. Me acerqué a él, dejando mis labios casi pegados a los suyos -¿Sabes, Johan…? Tengo mucha hambrre… -Susurré, rozando mis labios contra los de él al pronunciar aquellas palabras cargadas de lujuria. Estiré mi brazo hasta dar con la botella de sangre que tenía más a mano, con una pícara sonrisa. Estaba segura de que aquello le iba a gustar. Me separé de él y comencé a beber. La sangre chorreaba de mi boca por mi cuello, incluso llego hasta mi canalillo. La sangre se acabó. Tiré la botella; no sé donde daría, pero se oyó hacerse añicos. No me importó lo más mínimo.

Me centré de nuevo en el vampiro. Su mirada hacía que me derritiera irremediablemente. Entorné los ojos y llené mis pulmones de aire, sintiendo una mezcla entre su olor y el olor de la sangre. Entonces, sin previo aviso, le besé bruscamente con lujuria, enredando mi lengua de nuevo con la suya. Pero aquel beso superó mis expectativas; el sabor de la sangre mezclado con el de su boca hacía que aquel beso fuera aún más excitante. Noté como me agarraba con firmeza, apretándome contra él. Pude notar el creciente bulto de su pantalón en mi entrepierna, y solté un pequeño e irremediable gemido en medio de aquel beso. Dios… estaba deseosa de sentirlo en mí… pero quería ir paso a paso.

Corté el beso rápidamente, y me estiré un poco, dejando mi cuello a la altura de su boca para que lo lamiera, echando mi cabeza hacia atrás. No pude evitar soltar otro gemido cuando noté su boca rozar mi cuello. “Que cachonda me pones…” quise decir, pero de mi garganta tan sólo salieron palabras ininteligibles, más parecidas a un ronroneo que a la frase que quería decir. Me volví a separar de él, y le miré. Tenía los labios llenos de sangre, y su mirada pedía a gritos más y más. Justo como yo. Me volví a inclinar sobre él-Johan… todavía tengo hambrre…- mi voz salió entrecortada. Me mordí el labio inferior, sin dejar de mirarle. Estaba deseosa por probarle.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Lun Feb 13, 2012 3:56 am

Contemplo la escena, partícipe de su número de erotismo y pasión desmesurada que transmite con cada movimiento de su cuerpo. Se dedica a jugar, me mira, porque sabe que estoy disfrutando con su juego y lo peor de todo es que no se equivoca. Por un momento creo, que todo esto es una mera artimaña del diablo para seducirme y tentarme, que me envía a la más fiel de sus súcubas para que devore mi alma a costa de una noche de lujuria desmedida. Pues si así era, disfrutemos de la cortesía de mi anfitrión que tan bien vela por mí, puesto que nadie conseguiría arrebatar mi alma así como así.

Se contonea encima mía con prendas que ya dan poco juego a la imaginación, provocando que la tomase de sobremanera, que la hiciera mía sin ningún de apuro y cuanto antes. Pero no iba a ser así, quería disfrutar de ello cuanto pudiese y así sería. Sus ruegos piden por más alimento, su garganta está sedienta y yo no soy menos, a fin de cuentas, soy buen anfitrión. Me incorporo lo suficiente para colocarme a una distancia escasa a su oído, mientras mis manos sujetan con firmeza su bien moldeado trasero. Un gemido huye fugaz de sus labios y su cuerpo, sufre un escalofrío cuando mis colmillos rozan su cuello con cuidado para volver a su oído y exhalar una pequeña confesión.

- Si tienes hambre, preciosa, sírvete tu misma... - invité sensualmente a la muchacha a que bebiera, de la herida que estaba provocándome en el cuello con mi uña. Unas gotas de reluciente color carmesí que brotaban, daban algo más de color a mi pálido cuello.

Por un instante, puedo notar como sonríe y su instinto le pide satisfacer esa necesidad básica. Se acerca lentamente para lamer la herida con la punta de la lengua el néctar que brota de ella, estimulando mi ya de por sí excitado ser. Tan fuerte es el sentimiento de antes, que esta vez soy yo el que va lamiendo desde el lóbulo de su oreja, sin olvidarme de un milímetro, para ir descendiendo con el roce de mis colmillos por la curva de su cuello, suave y sabroso. Y se produce entonces el ataque inesperado, para ella, que arranca desde lo más profundo de su ser un gemido ahogado. Mis caninos, afilados como puñales, la atraviesan alrededor de la aorta para poder extraer y beber de su sangre, en un intercambio más que excitante por ambas partes.

Su espalda se arquea, pero ahí vuelven mis brazos que como muros de contención, inmovilizan a Irina dejándola a escasos centímetros entre nosotros. La respiración se entrecorta, sus gemidos poco a poco se hacen más de notar y un olor a receptividad llega a mi nariz, intensificando mucho más todo el cóctel de sensaciones de antes. "Eres mi diva de la música y del sexo". Este pensamiento retumba en mi cabeza una y otra vez. Lo único viable ahora, es rendir culto a la diosa que tengo encima mía que gime, se retuerce y goza del placer del momento.

Sus ojos dorados miran, se delatan, de que aquello la hacía enloquecer y aunque sus labios no dijesen palabra alguna en ese momento, sabía perfectamente lo que dirían si hablasen ahora mismo. " Dámelo ya, ¿a qué esperas? " Sonrío mucho más malicioso, sin dejar de beber de su cuello y apretar con firmeza sus nalgas. Ya la bestia está saciada y en un arrebato, elevo con ambas manos a la muchacha y la arrojo al sofá en el tiempo que mis colmillos se despliegan de mi mandíbula en su máximo esplendor. El frenesí y el éxtasis dominan mi ser. Casi no soy consciente de lo que mi cuerpo hace. Mi bestia ha despertado y controla mi cuerpo.

Me dirijo a ella con los ojos fijamente buscando los suyos, entretanto mis manos desgarran la camisa hecha jirones para revelar mi escultural torso por completo. Veo como sonríe entre sorprendida y más excitada que antes, pero eso me da igual ahora. Me abalanzo sobre ella, colocándome encima suya en el sofá y con objetivo esta vez su camisa. Mis ojos de azul cobalto, solo expresan un sentimiento: posesión y deseo. Basta un rápido movimiento de brazos y su camisa es un recuerdo del pasado, revelando una sugerente copa que guardaban sus turgentes pechos. Rápido como una centella, mis mandíbulas se precipitan sobre ella, permitiendo que mis caninos cortasen con precisión quirúrjica el sostén en dos y liberando su preciado y firme tesoro. Mi respiración, ronca y profunda, se hace notar en ese instante mientras permanezco expectante, sonriente, casi como si esperara que me diera la invitación a que continuase ese ataque de locura pasional.
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Mensaje  Irina Dragunova el Dom Feb 26, 2012 3:15 am

Mis ojos seguían clavados en él; no me veía capaz de apartar mi atención de su persona. Cuando vi como se clavaba las uñas en el cuello y se hacía la herida, solté una especie de sonido entre gemido y suspiro. Gotas de sangre se deslizaron por su cuello, de un color intenso y oscuro, como si fuera rubí líquido; aquello era como una tentación del diablo, pero no podría resistirme ni aunque su sangre fuera el más letal de los venenos.

Mis labios se dirigieron a su cuello de manera automática, como si algo ajeno a mí me empujara a hacerlo. Saqué mi lengua para degustar aquella sangre. “Oh dios...” pensé: mis labios estaban demasiado ocupados como para pronunciar aquello. Aquel sabor me embriagaba; era dulce, pero tenía unos matices que no identificaba… y me encantaba. Mis colmillos se clavaron en él, rasgando su fina piel, y la sangre comenzó a llenarme la boca, saciando mi sedienta garganta, mi ser…

Entonces noté un dolor agudo en mi cuello y salí de mi trance. Solté un ahogado gemido, y la sangré chorreó de mi boca, volviéndome a empaparme. Me había seccionado la aorta con una precisión quirúrgica. Arqueé la espalda, pero Johan me retuvo con tenacidad, y sin que lograse separarme de él ni un centímetro. El mordisco me dolía, pero ni siquiera me importaba. Algo se había desatado en mí; un deseo desenfrenado que pedía a gritos ser saciado; en ese momento lo único que deseaba más que la sangre de Johan, era tenerle dentro de mí. Mi boca volvió a su cuello, bebiendo de él con ansia aquella sangre deliciosa que hacía que todo mi cuerpo se estremeciese de puro placer.

Me agarró con fuerza del trasero, clavándome las uñas, y hubiera gemido de no haber estado bebiendo de él. Me levantó, y por un segundo pensé que me llevaría hasta su cama. Me equivoqué. Acabé en el sofá, tirada. No era capaz de esperar tanto. Ni yo tampoco.

Se arrancó su camiseta, y no pude evitar soltar una complacida sonrisa a ver su escultural torso, aunque apenas tuve tiempo de contemplarlo. De un tirón, mi camiseta pasó a formar parte de la historia, y mi sujetador fue detrás, arrancado de un mordisco. Se colocó encima de mí, y suspiré de pura excitación al notar su cuerpo contra el mío. Mi mirada se dirigió a su rostro un segundo; sus ojos azules, que tan serenos y misteriosos me habían parecido antes, ahora expresaban una lujuria y deseo desmedidos, como una bestia desatada. Podía notarlo en su respiración, agitada como la mía, en su sonrisa torcida, y sobre todo, lo notaba en el prominente bulto de su entrepierna contra mí.

Mi cuerpo se estremeció, pidiendo satisfacer ese deseo que me quemaba. Busqué su boca de nuevo, enredando mi lengua con la suya con ansia, casi con necesidad. Odiaba admitirlo, pero aquel vampiro me había hechizado, y yo había caído en su encanto sin remedio. Mis manos se colaron entre nuestros cuerpos, y arranqué sin ningún tipo de miramiento el tanga que llevaba. Lo tiré, a duras penas, al suelo y subí mi mano hasta mi pecho, estrujándolo y pellizcándolo. La otra se quedó abajo, y comencé a masajear mi clítoris, soltando algún que otro gemido ahogado. Ya estaba húmeda, irremediablemente, y mis caderas se movían lascivamente, rozando con su miembro - Johan…-Apenas salió un hilillo de voz, y tan solo pude pronunciar su nombre. Me estaba poniendo mala; no recordaba vez en que hubiese estado así. Puse mis piernas alrededor de su cintura, apegándole más a mí; y olvidando el resto del mundo. Esa noche, él era mi mundo.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Mar Mar 20, 2012 1:51 am

Su cuerpo desnudo, que se contoneaba frente a mí morbosa y provocadora, rogaba por el clímax del momento, que después de la intensa reciprocidad de tentadoras y lascivas caricias, besos y demás arrebatos de lengua, tentaba a la suerte con explotar en un geiser de orgásmico placer. Pero mi yo interior, mi oscuro alter ego, proclama que él es el soberano de mi cuerpo ahora y el tributo carnal que se le ha rendido no es suficiente para aplacar su implacable sed de dominio. Sonreía, siniestro y oscuro, por el sensual danzar de las caderas de la chica que entre voces ahogadas pronunciaba mi nombre. Así es, llámame, menciona el nombre del que ahora es el amo y dueño de tus pensamientos mujer, pues compartirás lecho con el señor de la noche eterna. Considérate afortunada y agradecida por semejante honor.

No interrumpo su peculiar manera de atraer mi total y completa atención con sus finos dedos sobre su clítoris, para aventurarme en la zona interior de sus voluptuosos muslos con mi boca e ir marcando el camino con el leve toque del inicio de mis caninos. Se arquea mucho más de lo que ya estaba, puede predecir lo que ocurrirá ahora, pero se llevará una sorpresa al ver que mi destino es otro muy distinto al esperado. Mi oído y mi olfato me indica el lugar y con un profundo mordisco perforo la arteria femoral de su pierna izquierda, permitiéndome beber de su sangre una vez más pero en una zona mucho más sugerente. Dejo que mi lengua, con movimientos serpentinos, facilite la extracción del líquido carmesí para que baje por mi garganta con mayor fluidez. Su sabor, regresa nuevamente con fuerza a mi paladar y termina de liberar a mi monstruo que clama por más.

Separándome de ella con los labios y la barbilla impregnados con su plasma sanguíneo aún, me vuelvo a incorporar cuál criatura de una película de miedo sin retirar mi mirada de la suya en ningún momento. Exhalé una profunda bocanada de aire, recuperándome del éxtasis tras haberme alimentado al completo. Strigos había llegado. Mi diestra desgarra sin esfuerzo los pantalones, ropa interior incluida que llevaba hasta entonces después de convertirse en meros jirones de tela, mostrando a mi erecto miembro que al igual que él, estaba más que agitado por catar el sabor de su presa. Acometo contra ella, quedándome a un par de carentes dos milímetros de sus labios, mientras mis manos actúan a modo de cepo en sus muñecas, inmovilizando a la muchacha totalmente menos por donde me interesaba. Los mechones de pelo caen sobre ella, mis ojos se tornan oscuros, salvajes y fríos, ella sabe que aunque sea el hombre que la hará gritar de placer no soy exactamente el mismo con el que comenzó a dialogar esa noche y su rostro es prueba de ello. Unas palabras escapan de mis labios, imperceptibles apenas, para estremecer de miedo o placer a la mujer por el significante que en ellas se reflejaban.

- Grita para mí, mujer. - ordené imperativamente sin esperar un no por respuesta con una voz cavernosa y gutural mientras la penetraba con asidua rapidez con mi duro miembro sin darle tiempo a reaccionar, aumentando el impacto del momento.

No lo espera, entro con rudeza hasta el fondo abriéndome paso a la fuerza, siendo causante de que un gran gemido secundado por un sobresaltado grito por parte de ella seguido del correspondiente respingo de sus caderas y el arqueo de su sinuosa espalda y por mi parte un pequeño gruñido de puro placer. Arañaba como podía mis manos mientras se mordía el labio. En mi cara se dibuja una sonrisa torcida y empiezo a provocarla con pequeños movimientos a un lado y a otro con mi cadera sin llegar a salir en ningún momento. El coro de jadeos y gemidos por aquello me excita a cada vez más y es entonces, cuando comienzo a embestir con fuerza con un ritmo marcado y firme de cadera, perpetrando hasta el fondo de su vagina sin ningún tipo de pudor o cuidado, desencadenando el consiguiente torrente de placer para ambas partes. En aquél momento solo tenía un pensamiento, tan solo uno que se veía interrumpido por los gritos ahogados de deleite de Irina y su percutada oscilación de su cuerpo. Ella sería mía, solo mía y no permitiría que en sus pensamientos hubiera otra imagen o retablo de otro hombre que no fuese yo.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Irina Dragunova el Lun Abr 09, 2012 1:16 am

Cerré los ojos, dejándome llevar por la placentera situación. Johan bajaba por mi cuerpo lentamente, de una manera exasperante. Sus colmillos se clavaban levemente en mi sensible piel, y no pude parar de soltar pequeños gemidos, para su diversión. Oh Dios, ¿ya estaba gimiendo? Aquel vampiro me estaba volviendo completa e irremediablemente loca.

Quite la mano para que siguiera con su descenso, pero entonces noté algo totalmente inesperado. Un dolor agudo me recorrió todo mi cuerpo, arrancando de mi garganta un ridículo gritito como respuesta. Johan me había mordido en la cara interna del muslo, aquella zona tan sensible, y bebía de mí como una bestia sedienta, sin delicadeza, sin cuidado. Dolía, e incluso podía oler mi propia sangre, pero… aquello me gustaba.

Johan se incorporó, alzándose ante mí como una criatura digna de un relato de terror. Su rostro y su esculpido torso estaban bañados en sangre, mi sangre; su mirada posesiva se clavaba en mí, quemándome como fuego; sus cabellos azabaches, despeinados y revueltos, le daban todavía un aspecto más salvaje… y yo, mientras tanto, tan sólo me derretía con su imgen.

¿Qué aspecto tendría yo?

Poco me importó aquella pregunta cuando le vi arrancarse los pantalones y todo lo demás de un tirón, dejando a la vista su palpitante y erecto miembro. Allí estaba, completamente desnudo ante mí, para mí. Le miré, clavando mi mirada en sus profundos ojos azules; estaba segura de que tenía tantas ganas como yo por hacerlo. Solté un largo y ronco gemido al pensar aquello; mi mirada se clavaba en la imagen de aquel hombre que ahora se erguía ante mí, como burlándose de mi debilidad. Pero poco me importaba lo que pensara de mí. Quería tenerlo. Ya.

Algo en mí; el deseo, la pasión, la lujuria, o tal vez todo junto, obligó a mi cuerpo, que ya casi se movía por inercia, a abalanzarse sobre Johan. Pero él fue más rápido. En menos de lo que tardé en darme cuenta, ya estaba retenida entre el sofá y el escultural cuerpo del vampiro, el cual me agarraba fuertemente de las muñecas con sus manos firmes como tenazas. Estaba total y completamente a su merced. Y lo peor, es que aquello me ponía de sobremanera.

Lamí con ansia sus labios, su barbilla, su cuello, degustando mi propia sangre (que no estaba nada mal). Johan susurró unas palabras que hicieron estremecerme, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Un escalofrío de puro placer. <<Grita para mí, mujer>> Oh, querido, lo imposible era no hacerlo. Seguí lamiendo mi sangre de su cuerpo con grandes lametones, robándole de vez en cuando algún que otro beso de esos labios, esa boca que tan dulce y amarga sabía al mismo tiempo.

Pero pronto me vi interrumpida. Solté un exacerbado gemido, abriendo los ojos de golpe. Johan había vuelto a pillarme desprevenida, penetrándome con su duro miembro son ningún tipo de delicadeza. Me gustaba. Jugueteaba dentro de mí, moviendo esas benditas caderas suyas que hacían que no parara de soltar gemiditos.

Clavé mis uñas en sus manos con fuerza, haciéndole profundos arañazos de los que ni siquiera me enteré, y abrí mis piernas todo lo que pude. Por un lado, quería tocar su maravilloso cuerpo, sentir sus marcados músculos, pero por otro lado… me ponía demasiado estar así, a su merced.

Comenzó a embestirme con fuerza, sin soltarme. Moví mis caderas con la misma intensidad, acompasándome a él, encajando perfectamente. “Como en la música” pensé fugazmente. Dios… todo mi ser se retorcía y estremecía de puro placer ante cada embestida del vampiro. Mi espalda se arqueaba; apretaba los dientes, de los cuales se escapaban algún gemido; mis uñas se clavaban aún con más fuerza en las tenaces manos de Johan.

Aumentó el ritmo, y yo, obediente a él y a mi lujuria, lo hice también. El sofá se quejaba con cada una de nuestras violentas embestidas, pero no me importó. Johan, o esta vez, el placer que me estaba haciendo sentir, eran mi único punto de atención. Tuve unas ganas enormes de clavarle las uñas en la espalda, como una fiera rabiosa, pero poco podía hacer. Tan sólo oír sus profundos gemidos, tan cerca de mi oído que hasta los podía notar; mover mis caderas y gemir como nunca antes lo había hecho.

Algo en mi interior, algo que nunca antes había sentido, despertó, como una furia extraña. Me abalancé contra Johan y le mordí en el cuello con violencia, clavándole mis colmillos en la arteria, de la que pronto empezó a manar sangre. Ah… que delicia…
Johan soltó un gemido, y empezó a embestirme aún más fuerte, si cabía. Yo, que bebía sangre como un animal furioso y sediento, comencé a gemir fuertemente, haciendo que la sangre borbotease, salpicando y chorreando de mi boca.

Nunca antes había sentido nada parecido. Era todo junto: la sangre, las profundas y violentas embestidas, estar a merced de Johan… simplemente irresistible.

Dejé de pensar; ya no era capaz de hacerlo. Mis caderas seguían moviéndose frenéticamente, mi ser seguía retorciéndose de placer; mis gemidos se hicieron más agudos, y seguía arañando las manos de Johan con una fuerza extraordinaria. Pero no era consciente de todo esto. Estaba en la cima, en el clímax. Y a punto de venirme.

-¡¡¡AHHHHHH…!!!
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Sáb Abr 21, 2012 1:58 am

El ambiente se recarga con la esencia de nuestros cuerpos pidiendo y exigiendo más del otro, como si toda aquella vorágine de deseo, lascivia, obscenidad y bajas pasiones fueran solo la cabeza de un alfiler. Algo meramente insignificante para el mundo se desarrollaba en aquella habitación, en aquél salón, pero para nosotros, los que estábamos allí, parecía que quisiéramos poner a prueba los mismos cimientos de la Tierra. Cada embestida, cada respiración, cada gemido, gruñido o mirada exudaba toneladas de pornografía y lúbrica desmedidos. Era sin duda una mujer que podía estar a mi altura, dar la talla con la libidinosa bestia de mi interior.

Estos pensamientos me placían y no cesaban en aumentar mi ya desmesurado ego, mas ahora mi cabeza está en otro lugar, más en concreto en las agitadas curvas de Irina que cierra los ojos y respira con fuerza para poder seguir el marcado ritmo de mis caderas. No contengo los roncos y secos gruñidos que se escabullen hacia el exterior por mis labios, acompasados por los fuertes gemidos de ella que aprieta y araña con dificultad mis manos por el placer ocasionado. Mi cintura continúa bombeando y golpeando contra ella, rellenando hasta el fondo su vagina con mi rígido miembro sin ningún tipo de contención, la sensación era demasiado placentera y a cada instante se volvía más intensa. Por un momento aprieto los dientes pero sin borrar la amplia sonrisa de mi cara, apreciando como aprieta los ojos con fuerza, como se muerde el labio para controlar la sonata de jadeos en un vano intento, como sus pechos se agitan con el ritmo de nuestras caderas. Sin duda alguna, una hermosa visión.

Algo cambia levemente, puedo percibirlo sin demasiado esfuerzo. Su espalda se arquea y su cuerpo se tensa por un momento para liberar de su bajo vientre un torrente de fluidos que empiezan a deslizarse por nuestras piernas. No cabe en mí la dicha y el regocijo de saber que se ha corrido con tan poca cosa, pero eso no significa que yo esté satisfecho ni mucho menos. Con un leve movimiento, me inclino hacia donde está su ruborizado rostro para liberar una de mis manos y sostener con firmeza su mentón. Ella clava sus ojos en los míos, serenos y templados, para ver como con sutileza recorro con la punta de la lengua su carrillo izquierdo con picardía y carnalidad. Mis labios se toman la licencia para acercarse a su oído y susurras unas breves palabras, pero cargadas de significado.

- Aún no hemos acabado querrida, continuemos con la diversión... - comenté socarrón y satírico mientras dejaba escapar una leve risotada a la vez que me volvía a separar de ella.

Liberada al fin de los cepos que eran mis manos me sonríe aliviada, mas esa calma no dura demasiado, dura tanto como tardo en tomarla en mis brazos y acercarla a la pared más cercana del salón donde la posiciono mirando a la pared. Mis manos vuelven a atrapar rápidamente sus muñecas, dejando sus piernas y su trasero totalmente expuestos para mí. La punta de mi palpitante falo se vuelve a acercar a su vagina, recorriéndolo de arriba a abajo con leves caricias, arrebatando algún que otro gemido a la muchacha de cabellos platinos. Es entonces cuando vuelvo a penetrarla con firmeza y vigor, una y otra y otra vez, con potentes golpes de cintura sobre sus torneadas nalgas. El placer y el orgásmico deleite vuelven a inundar con rapidez el recipiente que es mi cuerpo y mi bestia vuelve a exigir y demandar ser satisfecha nuevamente. Sus gemidos hacen eco por toda la sala, quizás estuviese disfrutando más que yo por lo que parecía. Aquello me parecía perfecto, pues me daría la oportunidad de exprimir hasta el último minuto de aquella velada que estaba siendo tan esplendorosa y reconfortante.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Irina Dragunova el Mar Mayo 01, 2012 5:53 pm

Aún estaba jadeando cuando Johan pasó juguetonamente su lengua por mi mejilla, hasta llegar lentamente a mi oído, donde me susurró aquello. Cerré los ojos. Hmpf… aquel condenado vampiro había logrado que gimiese como una auténtica perra con tan poca cosa. ¡Ni que hubiera sido mi primera vez…! Pero, por supuesto, ahora que le había probado, quería más y más; quería hacerlo hasta quedarme exhausta… y por sus palabras, prometía que iba a tener lo que quería.

Sin perder un segundo más y liberándome las muñecas, Johan me levantó del sofá. Y al momento, ya estaba contra la pared, de espaldas y otra vez entre sus brazos, que se tensaban a cada uno de mis lados para agarrarme de nuevo. “Como sí me fuera a escapar… como si quisiera escaparme…” Argh, tenía que admitir, muy a mi pesar, que aquello me ponía de sobremanera.

Un pequeño y agudo gemido se escapó entre dientes cuando noté su duro miembro rozando lascivamente contra mí vagina. Arqueé mi espalda abrí las piernas, deseosa de que volviera a penetrarme, de que me volviera a hacer gemir como una perra… y mi querido vampiro no se hizo de rogar. Con una fuerte embestida, logró arrancarme un ronco gemido que resonó por todo su salón.

Y seguí gimiendo con cada fuerte embestida, disfrutando como una zorra. Mis tetas se zarandeaban con violencia, y quise agarrármelas con toda mi alma, estrujármelas, pellizcarlas… pero fue inútil; las tenaces manos del guitarrista me tenían fuertemente sujeta contra la pared, y no pude moverme ni un ápice. Ya ni siquiera reprimía los gemidos, que resonaban en toda la estancia.

Arqueé más mi espalda, notando su miembro aún más dentro de mí, y eché la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos y apretando los dientes, en una perfecta mueca de puro placer; el mismo que me colmaba en aquel momento y que tan bien reflejaba mi rostro.

Y luego estaban sus jadeos, sus gemidos. Podía oírlos, podía notarlos en mi nuca y dios… como me ponía. En aquel momento no me hubiera importado que me azotara, me mordiesen, me pellizcaran; estaba fuera de mí. Quizás incluso lo deseaba. Cualquier cosa me era válida para saciar el deseo que estremecía todo mi cuerpo, totalmente desatado. Lo que fuese
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Invitado el Miér Mayo 23, 2012 9:11 pm

La que comenzó siendo una audición de lo más formal para la incorporación de Irina a Transylvanian Terror, acabó convirtiéndose en una desmesurada e incontrolable marea de deseo y bajos placeres que inundaban toda la estancia. El olor del sudor, las caricias de nuestros cuerpos y los ahogados jadeos de ambos conformaban el lienzo del desbocado acto que estaba dando lugar. Mis manos aún seguían sin ceder de su posición aprisionando a la muchacha contra el tabique del salón, mientras mis caderas le suministraban las dosis adecuadas de placer a su fluida vagina que parecía más desesperada que su dueña por succionar mi erecto miembro que no cesaba en su amatorio cometido.

Gime y respira a ahorcajadas disfrutando de cada segundo que le ofrezco, sus manos arañan la pared y su melena se agita al igual que su cuerpo por cada impulso que le da el mío. Puedo percibir levemente como se muerde el labio, en un vano amago de contenerse. Chica mala. Libérate. Mientras mi zurda aún la mantiene retenida a mi voluntad, la mano derecha describe un arco y golpea sonoramente su nalga correspondiente. Gime fuertemente sorprendida por el acto. Insuficiente. Vuela nuevamente la castigadora mano sobre su trasero, volviendo a producir un chasquido contra su carne. Vuelve a gemir más fuerte que antes. Nada mal. Así es como me gusta, que se haga mi deseo pues para eso soy tu amo ahora, mía y todo lo que puedas ofrecer, es solo para mí. Este pensamiento desencadena otro manotazo dejando la zona disimuladamente enrojecida sin que deje de bombear en ningún momento. Nuestras miradas se cruzan, cómplices de aquello, y casi podría asegurar que si Irina hubiese hablado en ese instante, me hubiera otorgado el más provocador de los agradecimientos.

El tabique de la sala demostraba estar en una excelente condición pues soportaba sin esfuerzo todo el ímpetu sobrenatural del embiste de mis caderas contra las suyas. Mi bestia me fuerza a desplegar nuevamente mis caninos hasta su máximo esplendor, asomando peligrosamente siendo causantes del vibrato de los roncos gruñidos que escapaban de mi tráquea. Una sola centésima de segundo. Un lapso y mi cuello se impulsa para propinar una dentellada crucial desde el cuello hasta el trapecio con las mandíbulas distendidas a la peliblanca, culminando el de por sí embriagante y envolvente cóctel de lascivia y decadencia. La sangre, el preciado icor carmesí, vuelve a manar por dentro de mi garganta mientras mis caderas aumentan el vigor y la rapidez de las embestidas, que incesantes turbian mi mente y la obnubilan de todo raciocinio. El momento lo es todo. La mano que antes había sido castigadora, agarra con premura su pecho derecho para masajearlo con fuerza, alcanzando la rudeza cuando mis dedos estrujan su pezón.

La joven explota en un mar de jadeos que sobrepasan el volumen de antes. Chilla de autentica locura, de un goce sin igual que al mismo tiempo me invade a mí. Mi cuerpo sigue insuflando a mayor potencia lo que es capaz de dar y es cuando un escalofrío que surca mis espalda, el detonante de la exagerada eyaculación. Un feroz rugido resuena por todo la sala y mis brazos liberan por fin a mi raptada que presenta unas pequeñas marcas de mis manos en sus muñecas. Permanezco aún con mi falo en su interior, dando pequeños círculos para deleitarme en el cúlmen de aquel polvo que aún liberaba su orgasmo en mi ser. Mi lengua, sibilina y rauda, recorre las heridas de los caninos ya retraídos, limpiándola de todo rastro de sangre y magulladura. Sonrío, volcando mis ojos cobaltos en los suyos, mientras disfruto como me observa entre jadeos, aún recuperándose de semejante clímax, esperando alguna respuesta por su parte.
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Re: La primera audición, con erótico resultado (Misión con Irina) +18

Mensaje  Irina Dragunova el Dom Jun 17, 2012 8:57 pm

Johan siguió penetrándome, sin piedad, cada vez más fuerte. Y yo tan solo podía gemir y retorcerme de placer, volviéndome loca y sumisa a él, a su voluntad, su deseo… ¿Quién me diría que una audición acabaría de semejante forma?

Entonces, sin previo aviso, noté la mano del vampiro golpeándome el trasero sonoramente, y solté un gritito de sorpresa. Mi puta madre… ni siquiera noté cuando había quitado su mano de mi muñeca…

Pero a él le debió de parecer poco, ya que me azotó otra vez. Y otra, más fuerte aún. Yo grité, grité de puro desenfreno, de pura locura. Sus embestidas eran casi tan fuertes como aquellos azotes. Y me gustaba, oh si me gustaba… Levanté la vista por encima de mi hombro, y mi mirada fue a cruzarse con la suya, como algo inevitable. Sus ojos azules -que tan calmos me habían parecido horas atrás- ahora se tornaban en los de una bestia desatada, clavándose en los míos a través de los mechones de su revuelto pelo, tan hermosos y salvajes a la vez.

Pero enseguida bajé mi cabeza. Era totalmente incapaz de seguir mirándole, aquello me superaba. Y seguí gimiendo, sin ningún pudor. Mis piernas, clavadas en el suelo como pilares de hormigón, resistían las exageradas embestidas que el vampiro me propinaba, estremeciendo a todo mi ser de inmenso placer… y para colmo, me mordió. Pero aquel no fue un mordisco cualquiera, para nada. La violencia, lascivia y dominancia se juntaron en él, haciéndome soltar un lastimero grito de sorpresa.

Con la mano que tenía libre, me agarró la teta, masajeándola con rudeza, y me pellizcó el pezón con fuerza, mientras bebía de mí. Y yo, sumisa cual puta barata, me retorcía de pura locura, gimiendo sin parar. Las lágrimas amenazaron con saltárseme a causa del inmenso gozo que sentía, y empecé a tener una terrible sed ante en olor de mi propia sangre.

Estaba a punto de estallar. Mi cuerpo, todo mi ser era presa de la lascivia, del placer… de Johan. Mis gemidos subieron de volumen, no sabía cómo coño podía gritar tanto, hasta que solté un enorme gemido, eco del de Johan. Dios... se acababa de correr en mí…y yo había estallado también…

Y me liberó. Me di la vuelta y me apoyé contra la pared, y di una enorme bocanada, cogiendo aire como si no lo hubiera hecho en siglos. Notaba mis piernas húmedas, la lengua de Johan sanando la herida de mi cuello, y seguía jadeando fuertemente. Dios mío… nunca me habían follado así… y mira que lo habían hecho veces. Logré recuperar un poco la compostura, aunque aún seguía gimiendo como un perro, y miré a Johan.

Oh… no paraba de deleitarme ni un segundo, era hermoso desde la uña del pie hasta la última de sus pestañas…y era todo para mi…Da… Irremediablemente, me abalancé sobre él, cogiéndole de la cintura y el pelo, y la sed que había estado oculta por el inmenso placer de antes, salió a flote. Sin previo aviso, clavé mis dientes con fiereza, y su dulce y deliciosa sangre empezó a llenarme la boca, saciándome por segunda vez…

Cerré los ojos. Su aroma era delicioso, su sabor, increíble... todo el él era sublime, perfecto, embriagador. Sin darme cuenta, le había empujado hasta llegar de nuevo al sofá. Quería empujarle, ponerme encima de él, besarle… pero todavía seguía bebiendo, con ansia, con avaricia. Él era mío. Su sangre era mía. Y la quería.

Con una fuerza de voluntad nunca vista en mí y un poco de consideración, dejé de beber de él, y le empujé, haciendo que cayese en el sofá. Le volví a mirar. Aquel maldito vampiro hacía que me volviese loca, que perdiera la cabeza de un modo brutal… Y lo odiaba, a la vez que me gustaba; era de lo más contradictorio. Aunque no le di más vueltas. El momento era el que mandaba.

Me senté sobre sus piernas, y le besé, cerrando los ojos. Mi legua se apodero de su boca, y no tardo en contestarme con pasión. Enredé los dedos en su pelo, ligeramente húmedo, pero no me importó lo más mínimo. Lo único que importaba era él, era aquel beso. Increíble. Perfecto.

Después de un buen rato, no me importa cuánto, corté el beso, abriendo los ojos. Y le miré como hacía mucho tiempo que no miraba a nadie.-Johan…-mi voz sonaba rara, como ajena a mí- Erres…incrreible…no tengo palabras parra descrribirrte…-Estaba hablando mi parte irracional, la que él había desatado. Lo odié, pero no hice nada por evitarlo. Me daba todo igual. Tan sólo quería complacerle, y complacerme a mi también -Serría capas de quemarrme en el infierrno con tal de trraerrte el sielo…así que pídeme lo que quierras…

Cerré mis ojos y volví a besarle. A la mierda aquello que había estado evitando todo estos años.
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