Un nuovo stile per me [Misión]

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Un nuovo stile per me [Misión]

Mensaje  Lorelei Coratella el Sáb Abr 21, 2012 5:46 pm

Sé, simplemente sé, que en un futuro, tocaré en colaboración con Nicolas y su banda. Y no hace falta pensar demasiado en qué tipo de música crean ellos, desde que vi la bella guitarra eléctrica en las poderosas manos del vampiro. No estoy, la verdad, demasiado familiarizada con ese tipo de música. Sin embargo, sólo necesito de una partitura y un piano eléctrico, dado que dudo que desee tener que buscar un piano de cola para el escenario. En recepción, donde reparten las llaves para las salas, se extrañaron ante mi petición, dado que es la primera vez que solicitaba algo así.

Sin embargo, después de una semana practicando con el piano eléctrico, conozco todos los tipos de efectos que se pueden crear con él. Los clásicos no suenan bien en él, pero eso no significa que no se pueda crear música de calidad, que guste, en ellos. Concerté, con un pequeño grupo debutante, una colaboración. Nos habíamos cruzado con anterioridad en las salas, y nos habíamos escuchado mutuamente. Sí, lo sé, soy una perfeccionista. No me voy a plantar frente a Nicolas sin nada de experiencia en las manos, con su estilo de música. Simplemente me niego. El sábado tocarían, dijeron, en un antro donde es muy usual ver grupos tan salvajes como ellos. Ambos, en el trato, quedamos satisfechos: yo con mi experiencia y ellos con una pianista, el único elemento que les faltaba para tener una variedad de instrumentos suficiente como para tocar algo decente. Y como plus, yo cobraría una parte de lo que sacásemos con esa actuación.

El sábado llega, finalmente, y yo me he pasado la semana de compras, tratando de encontrar un par de conjuntos aceptables para la estética del grupo. A pesar de que la guitarrista del grupo me recomendó que usase piel y minifalda, sigo siendo una dama, y no enseñaré más piel de la estrictamente necesaria. Me decanto más bien por lo que, los dependientes de las tiendas, me han señalado como “gótico medieval” Y me encanta, aunque no sería capaz de usarlo todos los días. Supongo, dado que es de su época o cercano, que este estilo de vestido le agradaría a Cormag. Y con eso, me siento cómoda en ese nuevo estilo. Para el concierto de hoy, escojo un largo y pesado vestido de terciopelo negro, de corte princesita, con largas mangas acampanadas. Tiene intrincadas filigranas, y pequeñas perlas negras engarzadas, y el grupo me da el visto bueno, aunque no me maquille.

No me acostumbro a la sensación de estar detrás de las bambalinas en grupo, en camaradería, compartiendo los instantes de nerviosismo, así que me quedo silenciosa a un lado, con una sonrisa para ellos. Se les ve ilusionados, pero yo estoy sobre todo nerviosa porque para mi, esto será todo un reto. Cambiaré el piano, la apariencia, la manera de tocar, e incluso tendré que cantar. En los ensayos lo hemos hecho bien, y yo me confío a que ahora lo haremos tan bien o mejor. Finalmente, nos llaman a escena, y desfilamos en orden. Mantengo una actitud serena, a pesar de que con el piano eléctrico, estoy directamente enfrentada al público, y de pie. Son sensaciones totalmente diferentes a las que se siente cuando es un recital, o un solo de piano, o incluso cuando se toca en orquesta.

Mi corazón me va a mil, y debido a que tengo que atarme a unas partituras, no podré cerrar los ojos, como normalmente hago. Mientras el cantante se encarga de contactar con el público, que va enardeciendose poco a poco, contemplo el local. Todo en negro o granate fuerte, da una sensación de tenebrosismo, de siniestralidad, que va muy bien con la banda. No me extraña que gusten de tocar aquí. Bajo mi mirada al público, y me intimidan, haciendome sonrojar suavemente. Menos mal que he decidido practicar un poco antes de que Nicolas me proponga nada. Todos de negro o colores similares, llevan pinchos, cadenas, enormes botas intimidatorias. Las chicas enseñan demasiada piel y escotes, y los maquillajes son, a mi gusto, en exceso extravagantes.


Pero por fin, el rasgueo de la guitarra eléctrica, acalla poco a poco a la marabunta que espera bajo el escenario. El cantante me presenta, dado que yo soy la primera en comenzar la canción, y tras un silencio para hacernos de rogar, con una mano en cada teclado eléctrico, golpeo las teclas, para placerlos a todos. EL cantante enseguida comienza a enardecer con su potente voz al público, y las guitarras y el bajo se ayudan de la batería para hacer cabalgar la melodía tan brutalmente como pueden. La letra de la canción me encanta, a pesar de la extrema voz que el cantante pone. Tiene un registro impresionante de voz, la verdad. La introducción es grave, gurutal, necesaria para introducir la historia.

Cambio cuando lo necesito la voz del piano, pero no con los pedales, sino con tan sólo pulsar un botoncito de nada. Mis dedos se suman al frenesí de la canción, que describe con un sentimiento desgarrado, una historia de amor trágica y tan siniestra como gusta el público. Los dos guitarras y el bajo mueven sus largas melenas, y casi me avergüenzo por ser mujer y tener el pelo más corto que ellos. Pero no les miro. Ni a la banda, ni al público. En esta canción tengo que cantar. Al principio no son más que vocales que acompañan a la melodía, dando los toques femeninos, que se pueden interpretar como fuerza femenina, o como angustia. Me sirvo del micrófono que han puesto sobre ambos pianos, pegando a él mis labios. Mis agudos no son para nada despreciables, y he estado practicando en ellos.

Luego, mientras continúo tocando el piano, tengo que hacer los coros. La suavidad de mi voz es útil, y la melodía es tan sencilla, que queda armoniosamente colocada en el resto de la canción.

Putting reason to fly or to death as their way
By the taffeta ley of her hips that sheld sway,
save a mist on the rise
a deadly blessing to hide.

Y añadir de nuevo los toques de mujer, con simples vocales, mientras arranco al piano todas las notas que necesitamos. Ya estoy sudando, pero por suerte, gracias al oscuro color del terciopelo, no se me nota. Esto es extenuante, no podría dedicarme para vivir de ello. Y con un poco de suerte, no tendré que hacerlo. No dejo de mirar las partituras en un solo momento, y hago los silencios cuando el cantante tiene que susurrar. Incluso las guitarras callan, lo único que continúa es la batería y la segunda guitarra.

Y de nuevo, ya en la última parte de la canción, las teclas han de ser tocadas con un deje tenebroso, arrastrado, murmurando suspiros de muerte al público, que ha saltado y gritado durante toda la canción. Deslizo mis dedos fuera de las teclas, agotada, y miro al cantante, que, también sudando, asiente y me sonrie. Le sonrio. Ya ha terminado mi parte de la actuación, las canciones restantes no necesitan de mi presencia. Acude a despedirme, con un abrazo. Cuando paso junto al segundo guitarra, palmeo su hombro, él también ha sido simpático conmigo. Trato de no pensar demasiado en las miradas lascivas del batería sobre mi trasero, y desaparezco cual visión tras las bambalinas, también negras, mientras la guitarra no la paz al público, y ya está rasgueando las notas de la siguiente canción, para deleite de todos.

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Piano: XLIV
Voz: XIV
Fama: LI


Destiny is the bridge you build to the person you love. Never surrender, untill finding the true meaning of "I love you"

placa&condecoraciones:





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